Terapia Individual

Las intervenciones individualizadas están orientadas a la resolución de conflictos que el individuo entiende como específicos a su funcionamiento personal, si bien siempre pueden estar comprometidos otros aspectos como la vida familiar, la laboral o la social.

El proceso de intervención requiere de una entrevista inicial que permita la aproximación al problema por el que se demanda ayuda y donde puedan resolverse las primeras dudas sobre la forma de trabajar. Las actuaciones iniciales estarán orientadas a la identificación y evaluación del problema por el que se nos consulta. Tenemos en cuenta la multicausalidad de muchas alteraciones que pueden responder a cambios orgánicos funcionales, a condiciones ambientales o a otros muchos factores, por lo que en ocasiones valoramos la conveniencia de apoyar nuestras intervenciones en las de otros profesionales. Una vez delimitado el problema se fijarán objetivos con el paciente acordes con sus propias necesidades y características específicas, marcando un plan de trabajo por el que se delimiten las intervenciones que vayan a realizarse.

El trabajo que se realiza en consulta se complementa para su mayor eficacia con propuestas terapéuticas para desarrollar en casa con el objetivo de evaluar la efectividad del tratamiento y de fortalecer los recursos personales desarrollados.

Depresión y Ansiedad

El estado de ánimo deprimido es una de las causas de demanda de intervención psicológica más frecuente. 

La persona deprimida experimenta habitualmente una profunda tristeza, pierde capacidad para disfrutar de todo aquello con lo que solía hacerlo, se siente sola y desesperada, enlentecida, apática y desmotivada.

Puede manifestar irritabilidad y cambios de humor aparentemente injustificados, dificultad para mantener la concentración o para recordar cosas, tendiendo a aislarse de cuanto le rodea y a percibir el mundo como amenazante o sin sentido. 

No todas las depresiones son iguales ni en su origen ni en su evolución, por lo que su tratamiento exige de un conocimiento profundo de la persona, de su historia personal y de su manera de entender el mundo.

En ocasiones y especialmente cuando la depresión es incapacitante y severa, será necesario recurrir a la farmacoterapia como elemento de apoyo a través de especialista cualificado, sin renunciar a la psicoterapia que ha demostrado ser la estrategia de intervención más eficaz tanto para su tratamiento como para la prevención de las recaídas.

Trastornos Obsesivos

Estos trastornos se caracterizan por la presencia de pensamientos o imágenes persistentes que generalmente son experimentados como desagradables e irracionales, por lo que la persona tratará de evitarlos, generándose un profundo malestar y elevada ansiedad.

Una de las respuestas que suele desarrollar el sujeto ante estas ideas intrusivas son las compulsiones, comportamientos que habitualmente no guardan relación directa con el contenido del pensamiento, pero que suelen generar en el individuo la percepción de reducción del malestar, si bien el propio comportamiento suele verse como inútil y molesto.

Se trata de un trastorno que puede llegar a producir un grave deterioro en el desarrollo de la persona ya que puede interferir significativamente en su funcionamiento cotidiano, dedicando excesivo tiempo al desarrollo de las compulsiones y experimentando elevados niveles de ansiedad.  

Al reconocer la extrañeza e irracionalidad de obsesiones y compulsiones, las personas viven el trastorno con sufrimiento al creer que los demás puedan verlos como extravagantes o ridículos, al borde de la locura, sintiéndose culpables al fracasar en su deseo de controlarlos y evitarlos.

Es muy frecuente la comorbilidad con otros trastornos como la depresión, que también han de ser atendidos para una correcta intervención y una consistente mejoría. 

También es importante que el sujeto entienda el proceso del trastorno en el que está inmerso para que se sienta capaz de afrontarlo y disminuya la angustia con la que pueda estar viviéndolo.

Conducta Alimentaria

Los llamados trastornos de la conducta alimentaria son aquellos caracterizados fundamentalmente por graves alteraciones en la misma, ya sea por la restricción alimentaria motivada por el deseo irrefrenable de adelgazar, lo que conocemos como anorexia nerviosa, o por atracones frecuentes con la sensación de la pérdida de control sobre la ingesta, a lo que denominamos bulimia. Tanto en un caso como en otro el cuadro puede llegar a ser muy severo, con complicaciones fisiológicas graves derivadas del déficit alimenticio.

El rechazo a mantener un peso mínimo adecuado y el intenso miedo a ganarlo, la alteración en la percepción de la propia forma y del tamaño corporal y, en las chicas, la aparición de amenorrea, definen esencialmente el cuadro de anorexia. 

Los síntomas depresivos, la inestabilidad y la irritabilidad, la baja autoestima, la tendencia cada vez más marcada al abandono de actividades lúdicas y al aislamiento, el rechazo hacia uno mismo y la percepción de ineficacia personal  llevan al sujeto a un marcado sufrimiento y deterioro personal, por lo que es necesaria una adecuada atención especializada.

Cambios Vitales

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a todo tipo de cambios, unos más esperados y predecibles, y otros más accidentales e inciertos.

Algunas crisis surgen de la necesidad de adaptarnos a las diferentes etapas vitales por las que transitamos, algo que no siempre es fácil.

En la adolescencia pasamos por una especie de confusión en cuanto a emociones y sentimientos, nos preocupa en exceso lo que piensen nuestros iguales, comenzamos a interesarnos por la sexualidad y buscamos nuestra independencia.

También la formación de una familia propia y la posterior emancipación de los hijos o los cambios ligados a la edad como la menopausia o la jubilación son momentos de nuestra vida que suelen resultarnos difíciles de afrontar.

Otros cambios pueden estar ligados a eventos inesperados o traumáticos como la pérdida de un trabajo, un cambio de residencia, una enfermedad incapacitante, un accidente grave o un duelo complicado.

Cuando los recursos personales de los que disponemos no nos permiten adaptarnos adecuadamente a estos cambios, experimentamos síntomas de naturaleza afectiva como ansiedad, bajo estado de ánimo, trastornos  de sueño, irritabilidad, apatía.

 

 

Personalidad

Los rasgos de personalidad representan patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación que se manifiestan relativamente estables a lo largo del tiempo.

Hay un trastorno de la personalidad cuando ese patrón se desvía notablemente de las expectativas del entorno social y cultural en el que vive el individuo.

Podemos reconocerlo en la forma en la que la persona se percibe a sí misma y percibe a los demás, su manera de expresar y experimentar sus emociones y las dificultades para relacionarse interpersonalmente y para controlar sus impulsos.

Estos rasgos son tan prominentes, rígidos e inadaptados que deterioran el funcionamiento laboral y/o interpersonal. Estas inadaptaciones sociales pueden causar malestar significativo en las personas con trastornos de la personalidad y en aquellos que los rodean.

La psicoterapia estará fundamentalmente dirigida a ayudar a la persona a entender sus propias dificultades, a disminuir las conductas inadaptativas y sobre todo a reducir el malestar que pueda experimentar ante todo ello.

Conductas Adictivas

Las conductas adictivas limitan significativamente el desarrollo y el bienestar de la persona y de su entorno.

Tanto la dependencia de cualquier sustancia como otras de carácter comportamental como el juego, la adicción al sexo o a las nuevas tecnologías comparten la vivencia de un deseo incontrolable por el consumo o por el desarrollo de esa conducta así como la experiencia de una abstinencia si esto no puede lograrse.

Aunque los primeros pasos para el cambio estén dirigidos al logro de una abstinencia, el trabajo terapéutico ha de estar orientado a descubrir qué aspectos del desarrollo vital han estado comprometidos y qué dinámicas relacionales han podido favorecer el curso de la dependencia. Sólo de esta forma podremos confiar en un cambio más estable y un menor riesgo de recaídas.

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